La FEGUIFUT pisotea sus estatutos para imponer a Venancio Tomás con solo 6 votos

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Según una información difundida por el portal deportivo Guinea Actualidad, la Federación Ecuatoguineana de Fútbol (FEGUIFUT) estaría intentando dar por válida una votación que vulnera de forma abierta sus propios estatutos con tal de mantener a Venancio Tomás Ndong Micha al frente del organismo. El movimiento llega, además, después de que el vicepresidente de su padre, Teodorín, se haya autoproclamado “árbitro imparcial” del proceso y haya anunciado públicamente que Venancio es el “candidato único” para la presidencia de la federación.

El artículo 26, punto 6 de los estatutos de la FEGUIFUT establece que, cuando la Asamblea tenga que votar a un candidato para un cargo, el elegido debe obtener la mayoría de los votos válidos emitidos (más del 50 %). Si hay varios aspirantes, las rondas deben repetirse eliminando siempre al menos votado hasta que uno de los finalistas alcance esa mayoría.

Nada de eso ha ocurrido. En la votación denunciada, solo 6 de los 23 miembros presentes apoyaron a Venancio, lo que supone aproximadamente un 26 % de los votos, muy por debajo del mínimo de 12 votos que exigiría la mayoría absoluta. Aun así, desde la federación se maniobra para presentarlo como vencedor, como si los estatutos fueran papel mojado.

El cuadro es aún más grave si se coloca junto al mensaje difundido por el propio Teodorín. Según informó Radio Macuto, Teodorín afirmó que, tras una supuesta “reunión de mediación y exigencia de transparencia”, se había “comprobado” que Venancio es el “candidato único” a la presidencia de la FEGUIFUT. En ese mismo mensaje sostiene que actúa por petición de la FIFA y que ha intervenido “a través de su carácter imparcial”.

La contradicción es brutal. la FIFA prohíbe expresamente la injerencia de gobiernos en la vida interna de las federaciones nacionales, y sin embargo Teodorín presenta la intervención directa del régimen como una exigencia del organismo internacional. Es el poder político autoproclamándose juez, parte y notario de unas elecciones que deberían ser autónomas, técnicas y ajenas a las presiones del clan.

Además, este intento de imposición choca de frente con el estado de opinión ya documentado. El 5 de agosto, Radio Macuto publicó los resultados de una encuesta del diario deportivo Mechaap en la que 104 de 126 participantes rechazaban la reelección de Venancio, frente a solo 22 que respaldaban su continuidad al frente de la FEGUIFUT. Esa consulta confirmaba la tendencia que una encuesta anterior de esta misma página, realizada dos meses antes, ya había reflejado: Venancio era visto por la mayoría como el presidente que menos ha aportado al fútbol guineoecuatoriano, mientras que el exdirigente Lindo aparecía como el mejor valorado por la afición.

Es decir, la afición lo rechaza y los estatutos no lo avalan, pero el régimen insiste en conservar al mismo hombre al frente de la federación, ahora adornado con el sello de “candidato único” proclamado por el vicepresidente de su padre. No estamos ante un desliz administrativo, sino ante una decisión política: blindar a un presidente desgastado y útil al sistema, aunque para ello haya que despreciar la voluntad de la mayoría y las normas internas.

En estas condiciones, hablar de “transparencia” o de “proceso ejemplar” resulta casi pornográfico. El fútbol, que debería ser espacio de juego limpio y reglas claras, se convierte una vez más en prolongación de la dictadura; se decide primero quién debe seguir mandando y después se fuerza la maquinaria para que las actas, los comunicados y las fotos oficiales encajen con ese guion.

El mensaje que se envía a jugadores, clubes y aficionados es devastador: en la FEGUIFUT no hay elecciones, hay designaciones; los votos cuentan menos que los caprichos del clan y la palabra “estatutos” sirve solo para decorar los documentos que nadie piensa respetar.

Si la FIFA se toma en serio su propio discurso sobre gobernanza y autonomía de las federaciones, no puede limitarse a mirar hacia otro lado mientras se pisotean las normas a plena luz del día en Guinea Ecuatorial. De lo contrario, el organismo internacional acabará convertido en cómplice de la farsa que dice combatir.

Por eso, este episodio exige algo más que cartas diplomáticas y misiones técnicas sin consecuencias reales. La FIFA ha de intervenir, no delegar en ineptos, incompetentes y dictatoriales la organización de unas elecciones federativas de fútbol.

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Un comentario

  1. Josimar, hermano:

    Creo que la feguifut no ha hecho más que manifestar cómo los influyentes se comportan frente la voluntad popular. Esto se da en las elecciones presidenciales, legislativas, municipales, etc. Da igual todo, a saber, nada pasará contra sus decisiones errores.

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