Una madre soltera con 10 hijos vende a su bebé para poder alimentar a los demás.

Share your love

Por José Eugenio Nsue

«Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza; porque vuestra redención está cerca«. (Lc.21).

No creo que solo me pasa a mi cuando oigo, veo y leo lo que sucede en Guinea a cada rato, parece como si nuestro país ha hecho un pacto con el diablo para que sólo ocurran cosas malas, sucesos espeluznantes, situaciones alucinantes a cuales dejan boquiabierto a todo ser humano sensible, como lo leído no hace mucho en el periódico digital AHORA EG, el día 8 de febrero del presente año 2024; la noticia firmada por Bélgica NVÓ ACABA, hablaba de una madre que vendió a su bebé recién nacido en Bata: «la implicada, Milagrosa NGUEMA KUENDI alega haber tomado esta decisión al no disponer de suficientes medios para cuidar de esta nueva criatura y poder alimentar a los demás». Ella tiene 10 hijos más, el recién nacido vendido, era el undécimo. La noticia continúa detallando la versión de la compradora, Purificación AKENG ONDO, residente en Malabo, quien pagó 1.200.000 francos cefas, unos 1700€ por quedarse con el bebé.

Milagrosa es madre soltera, sin recursos y sin ayuda ni estatal ni eclesiástica; la compradora, Purificación, por su parte dice que quería ayudarla, ya que, a pesar de tener 10 hijos sin medios para alimentarlos y tras haber sopesado si abortaba, en cambio prefirió mantener el embarazo y seguir adelante, también quiso garantizar la guarda y custodia del bebé. La noticia termina diciendo que tanto la madre vendedora como la compradora, «ya se encuentran bajo custodia policial«; o sea que han sido detenidas dejando así a los 10 hijos a la intemperie y sin alguien para alimentarlos.

Entonces, ¿se trataría de un delito, un pecado o una amoralidad? ¿Qué delitos han cometido la madre y la compradora del bebé? ¿Hizo bien la madre en mantener el embarazo y parir en lugar de abortar y acabar con la vida de un inocente, una vez parida dárselo a la adopción por el bien del bebé y a cambio de dinero con el que alimentar a sus 10 otros hijos?

Independientemente del dilema que este hecho presenta, el delito, pecado o la amoralidad cometido; esta situación, no aislada, en Guinea Ecuatorial de mujeres casadas y solteras con innumerables hijos de padres desconocidos, irresponsables o pobres de solemnidad, no cuentan con ningún tipo de ayudas, ingresos ni apoyos; es muy común, a nadie le extraña. Antaño, cuando los guineanos en su inmensa mayoría vivían en los poblados y las aldeas, los hijos no eran solo de sus progenitores, pertenecían a la tribu, etnia o clan y era tarea de todos alimentarlos, protegerlos y cuidarlos; los hijos eran además una bendición divina, una fortuna o regalo de los ancestros para la perpetuación de las tribus, etnias o clanes. Nadie pasaba hambre; todos compartían lo que traían de los campos o fincas, o de la caza o pesca ya que la gente vivía de la agricultura y ganadería, incipientes explotaciones y granjas domésticas. Con el éxodo rural y con ella la creación de las urbes, la transformación de la economía que pasó de ser de trueque, autoabastecimiento, o sea, una economía de subsistencia; a la economía productiva, capitalista, «industrial», el trabajo pasó a ser por cuenta ajena donde se requería un salario para vivir en la ciudad donde había que costear los servicios básicos tales como la sanidad, la escolarización, el transporte, el alquiler de viviendas y el consumo de productos manufacturados y de importación; los hijos pasaron de ser una bendición y regalo de los ancestros, a ser un peso, una preocupación, un verdadero quebradero de cabeza. Traerlos al mundo, exigía una planificación y estar seguros de que los podían e iban a poder criarlos.

En la República de Guinea Ecuatorial, la población no se ha dado cuenta de ese cambio trascendental de modo de vida (vida rural/vida urbana), sigue viviendo con una mentalidad primitiva en tiempos post modernos. Ignorante y analfabeta, la población carece de la educación afectiva y sexual, programas de planificación familiar; al régimen criminal de los Obiang, no le interesa ni la protección y amparo de los niños, ni la vida de las personas; su gobierno carece de políticas de protección de los niños, no promueve leyes que obliguen a los padres (embarazadores) a hacerse cargo de sus hijos; los menores, jóvenes así como los padres de familia no son la prioridad de este régimen. En el país, hablar de servicios sociales, es un chiste; la iglesia ni está ni se la espera, no sabe qué hacer ni qué decir del tema; a parte de condenar las prácticas abortistas, no hace nada más, está paralizada, ausente y tiene pánico a denunciar el abandono que sufren las capas más vulnerables de la sociedad como los hijos y madres solteras; no tiene un plan para ayudar y asistir a los pobres, ni siquiera una catequesis de educación sexual y afectiva entre los feligreses. Guinea Ecuatorial y los guineoecuatorianos están abandonados a su suerte.

No hay políticas de adopción, acogida ni orfanato donde acoger a los menores desamparados, huérfanos y de padres desconocidos. Entonces ante ese abandono, una madre con 10 hijos, soltera, sin empleo y sin ingresos ni ayuda, si decide parir de nuevo, vender al bebé para alimentar a los otros, ¿quiénes son los guapos y las guapas para reprochárselo y qué ofrecen a las madres que están en las mismas circunstancias? ¿Dónde estaban los servicios sociales, la Fundación Constancia Mangue Nsue Okomo, el Hermano Mayor que regala 50 mil euros por cada gol de la Selección Nzalang en la CAN o su padre, el Presidente vitalicio y primer forofo del equipo nacional que regala un millón de euros por ganar dos partidos y empatar uno? ¿Quiénes se ocupan de los menores y sus madres en la Guinea de los Obiang?

Preocupa mucho constatar que para la inmensa mayoría de los guineanos, la misericordia, la compasión, la empatía hacia los que sufren, la defensa de los más vulnerables, le parecen un chiste y no le conmueven. Si el gobierno y su régimen no se ocupan ni se preocupan por los niños; es más los utilizan como alimentos y chivos expiatorios en sus ceremonias satánicas, sacrificios y prácticas brujeriles para mantenerse eternamente jóvenes, enriquecerse sin el esfuerzo y para ganar ascensos en política y administración; si la iglesia cristiana no cumple con su cometido y misión cual es ayudar a los más vulnerables (» dejad que los niños se acerquen a mi. No se lo impidais, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos»: Mt19,14); y si el pueblo, los ciudadanos se han vuelto indiferentes, insensibles e inhumanos como es nuestro caso, ¿qué presente les espera a los hijos guineanos? En un País en el que los niños no son tenidos en cuenta, sus derechos tampoco son respetados ni reconocidos; ¿qué futuro les aguarda?

Ojalá este tiempo de cuaresma, tiempo de ayuno, limosna y oración, sirva para que los que nos llamamos cristianos y lo practicamos: políticos, profesionales, creyentes, ateos, religiosos y pueblerinos…, nos despertemos y hagamos que nuestra sociedad sea un remanso de bienestar para todos donde las madres no tengan la necesidad de vender a los hijos para poder alimentar a los demás. Les debería caer cara de vergüenza a todos: el Gobierno, los legisladores, la judicatura, así como los ministros eclesiásticos por su incompetencia y dejación de funciones.

Este país está enfermo.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

Comparte tu aprecio
RadioMacuto
RadioMacuto
Artículos: 1484

Actualizaciones del boletín

Introduce tu dirección de correo electrónico para suscribirte a nuestro boletín

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *