La Iglesia Católica preocupada por la educación en Guinea Ecuatorial

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Por José Eugenio Nsue

 

Cuando me llegó la noticia y algún comentario de que la Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial se había reunido en Asamblea Plenaria en Malabo del 13 al 14, la vigésimo sexta, y se había centrado en exclusivo en la cuestión de la Educación, después me llegó el documento final cuyo tema fue: «LA EDUCACIÓN CATÓLICA: EL COMPROMISO DE LA IGLESIA EN GUINEA ECUATORIAL«; me alegré un montón y di gracias a Dios porque como reza el dicho popular, ‘nunca es tarde si la dicha es buena‘, la Institución fundada por Cristo hace 2023 años para ocuparse de los más necesitados, excluidos sociales y los perseguidos, en el país empezaba a darse cuenta de su razón de ser y tomar cartas en el asunto.

Tras leerlo y releerlo unas cuantas veces, «mes illusions se sont éffondrées» (mis ilusiones se han derrumbado); otra oportunidad perdida, otro amago de intentar y no atreverse, otra muestra de que la iglesia católica de Guinea Ecuatorial está cagada de miedo, sufre una parálisis, teme al régimen imperante y como dijo Sun Tzu en el ‘Arte de la guerra’: si no puedes con el enemigo únete a él; es lo que está haciendo.

Todo el mundo sabe que todo lo que no funciona en el país y todas las aberraciones que ahí se cometen, son por culpa del régimen abyecto y execrable de Obiang; si la educación y la sanidad están como están, es por su culpa; el embrutecimiento y el asilvestramiento de la sociedad y la falta de valores y principios entre los jóvenes y adultos en el país también es culpa del régimen ya sea por acción o por omisión, por lo tanto: ¿por qué buscar las espuelas de la gallina en su cabeza cuando se encuentran en sus patas? (Dicho fang: YE BÀ ADJENG CUP TONG N’LO ETOO MÒ BO?).

La Educación junto con la Sanidad son los dos pilares que sustentan todos los Estados que se precien y son competencias exclusivas e ineludibles de todo Gobierno responsable; son servicios no sólo básicos sino necesarios y fundamentales en una nación. Los Estados se compiten para contar con el mejor sistema educativo y sanitario que sea la envidia mundial. En ningún caso se puede culpabilizar a los padres del fracaso o la ausencia de un sistema de educación de una nación. En el caso concreto de la educación y la enseñanza en nuestro país, cualquiera con una mínima noción en la materia, puede detectar los factores que imposibilitan su mejor funcionamiento y eficiencia:

  1.  La falta de inversión e interés en la educación. El gobierno a penas destina 1% del PIB en ella, o sea un 5.58% de su gasto público mientras que por ejemplo, destina un 10.21% en su Defensa, no nacional (Expansión/Datosmacro.com, 2022).

  2. Desde hace más de 44 años, no se ha construido un solo instituto de enseñanza media, un colegio de primaria públicos en todo el país, puede que la excepción sea en el distrito natal de la familia que se ha adueñado de la nación, Mongomo. Es decir que el gobierno o los gobiernos del régimen criminal de Obiang Nguema, no se ha molestado ni preocupado en invertir en las infraestructuras educativas; se ha intentado construir autopistas o autovías que están siendo cementerios por los terribles accidentes que se producen a diario y poco más.

  3. Los profesores se han convertido en el hazmerreír del país tanto para los políticos (el gobierno), como para la sociedad y los padres; no tienen ni autoridad ni son respetados. Cobran una miseria, cada uno se busca la vida como puede, no disponen de herramientas, ni materiales para poder dar clases en condiciones. Por no haber, no hay ni siquiera bibliotecas en los centros. Sus derechos laborales ni son respetados ni reconocidos.

  4. No hay Planes de Estudios, un Proyecto Educativo Nacional, ni Currículos a nivel ministerial; tampoco hay criterio para seleccionar al profesorado; cualquiera puede dar clases en el país sin haberse cerciorado de su idoneidad, sus «estudios» y aptitudes pedagógicas. Cualquiera puede presentar un título sacado en China, Rusia o en Conchinchina sin homologar o convalidar y se pone a ejercer o montar un centro educativo con el único fin y objetivo de lucrarse. De ahí el desorden y el desbarajuste.

  5. Las tasas escolares son tan desorbitadas y escandalosas, lo que hace que muchas familias desistan a matricular a sus hijos. Al régimen de Obiang se le ha olvidado que la educación es un derecho fundamental y no un privilegio.

Esos y otros muchos factores son lo que hace que la educación y la enseñanza flaqueen en Guinea Ecuatorial. Al régimen le importa un comino la educación de los niños del país, no le interesa y no cree en la enseñanza y la formación. En lugar de hablarlo, denunciarlo y proponer alternativas, hacer un llamamiento, la Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial se limita a tirar los balones fuera. Afirmar que las carencias y la nula calidad educativas del país, son por culpa de los padres y por la desestructuración de las familias, es una aberración, es confundir a propósito la educación, la formación y la enseñanza.

Está claro que los padres tienen como obligación y deber, educar a sus hijos, formarlos, pero en valores y principios, asimismo deben iniciarles en la vida espiritual y tradicional para que sean buena gente, orgullo tribal y familiar; para ello, el Estado (Gobierno), tiene que procurarles a los padres una vida digna, trabajos estables, viviendas, una sanidad digna y seguridad en los barrios. La iglesia también tiene su cometido, sus obligaciones en el sector tales como guiar y dirigir espiritualmente a sus feligreses que en el caso de la República de Guinea Ecuatorial son más del 90% de la población, formarla con los valores cristianos y humanísticos.

Gracias a esa labor doctrinal, formativa y académica de la iglesia católica durante la colonización, la autonomía y en la década de los ochenta, muchos de nosotros somos lo que somos hoy en día; ¿dónde ha ido ese compromiso de formar, preparar y educar a la juventud para que sean personas de provecho y de bien como entonces? ¿De qué se ocupa la actual iglesia católica de Guinea? He leído todo el documento final de la Conferencia Episcopal, y no he encontrado un solo compromiso por su parte, solo recomendaciones y sugerencias.

De ahí a querer responsabilizar solo y exclusivamente a los padres y a la sociedad en general del fracaso educativo de todo un país, dedicar todo el Comunicado a hablar de ellos y dar recomendaciones genéricas sin ningún compromiso concreto por parte de la misma iglesia, su cúpula, ninguna sola crítica al régimen imperante causante de todos esos males durante más de cuatro décadas, es hacer trampas al solitario, engañar y desviar la atención.

Que los profesores guineanos no están preparados ni capacitados para enseñar, es una verdad a medias; si bien es cierto que en ese gremio hay mucho intrusismo, muchos que dicen contar con títulos universitarios de universidades que nadie conoce, otros que dicen haber estudiado en Marte o en la Luna y son los que gozan de privilegios, son considerados por el régimen y dirigen los centros educativos y universidades; pero también los hay que son profesionales como la copa de un pino, pero que son los apestados, marginados, ninguneados por el régimen y son limitados por la falta de medios y de la libertad de cátedra; donde no hay libertad de expresión y pensamiento, es imposible enseñar. En la ciencia y la cultura no existen milagros; sin medios ni un ambiente propicio para la docencia, no puede haber una educación de calidad. En la Guinea de los Obiang actual, no se dan las condiciones para enseñar, no hay medios ni materiales, ni tecnológicos, ni humanos para que haya una buena educación (enseñanza de calidad). La Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial lo sabe de sobra, pero calla y mira hacia el otro lado.

Si no quiere llamar las cosas por sus nombres, poner el dedo en la llaga y denunciar lo que está pasando en el país, que es su cometido y misión, pero está dispuesta a cambiar y a tomar en serio los avatares del pueblo sufriente de Guinea Ecuatorial como es la educación, que convoque a los expertos, pedagogos, educadores, docentes, psiquiatras y psicólogos nativos; haberlos haylos, y si no, que pida ayuda, asesoría externa para elaborar un proyecto educativo ambicioso y serio para rescatar y salvar este país.

Si así lo hiciere, Dios le premiará y el pueblo la República de Guinea Ecuatorial se lo agradecerá eternamente.  

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

 

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Un comentario

  1. La iglesia católica de Guinea Ecuatorial ha perdido todo el sentido del mundo, son fieles colaboradores de todos los sufrimientos que padece el pueblo guineano, se han colocado en el lado del opresor y han abandonado al sufrido pueblo guineano. Han perdido la oportunidad de dar un pronunciamiento digno. Son cómplices de todo el mal de este país .

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