Un sargento de la Gendarmería integrante de la banda de los 8 machetes

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Por José Eugenio Nsue

 

Da la impresión de que ciertas cosas, realidades y situaciones son inamovibles, incambiables, inalterables en nuestro país; ir contra ellas, es perder el tiempo, ser excesivamente utópico que en las sociedades subdesarrolladas y atrasadas culturalmente se entiende como ser tonto o tarado, sobre todo en nuestro país donde el 99% de la población se ha vuelto determinista y acepta a la predestinación; cree que lo que pasa con ellos estaba escrito, la familia Obiang al igual que su tío Macías estaban destinados a dirigirles y ellos son invencibles; lo que hacen o dejan de hacer es el destino que Dios ha querido para el pueblo guineano y ningún humano lo puede cambiar. Los pocos que nos atrevemos a denunciar, criticar, condenar o combatir las injusticias y atrocidades que cometen, y tratamos de hacérselo saber al pueblo de Guinea Ecuatorial por si se despierta, abre los ojos y se da cuenta de una vez de lo que está pasando, no hacen caso; nos tratan como los malotes, unos fracasados, resentidos si no cuentistas. Mientras tanto el país está en caída libre, se desmorona irremediablemente y está a un paso de precipitarse en el abismo del que no saldremos nunca desde que Nguema Obiang Mangue se ha hecho con todos los poderes, todas las competencias, funciones y responsabilidades.

Ese espécimen de persona se ha encargado de meterse en todo sin resolver nada absolutamente; empezó haciendo de Papá Noel o Reyes Magos para los niños guineanos muertos de hambre, muchos; enfermizos y desescolarizados, otros tantos; andrajosos y desnutridos en parte porque sus padres no tienen la posibilidad de encargarse de ellos porque no tienen trabajo, no reciben ayuda ninguna; y en parte porque porque los que trabajan, no cobran, si cobran no lo suficiente y tarde, cobran sueldos míseros que no alcanzan para poder ocuparse de sus familias ni siquiera para organizar una fiesta de cumpleaños a su prole; el sujeto aparece una sola vez al año para repartir juguetes de plástico ‘made in China’, para burlarse tanto a los padres por insolventes como a los niños por crearles falsas expectativas; siguió con la fingida lucha contra la corrupción, montó un espectáculo circense gratuito donde humillaba públicamente a todo el mundo; después de tanto ruido y comisiones ridículas y absurdas, todo ha quedado igual que siempre, nada ha cambiado, los ladrones siguen en sus puestos, la corrupción galopando; salió con que iba a acabar con el vandalismo, la violencia y el crimen organizado; mandó encarcelar a todos los jóvenes que se encontraban paseando por las noches acausándoles extrajudicialmente de formar parte de la Banda de los 8 machetes.

De aquella caza de brujas mal llamada ‘Operación Limpieza’, detuvieron a muchos adolescentes inocentes sin pruebas, los metió a la cárcel sin juicio y sin la posibilidad de defenderse, fueron torturados y aislados durante meses, muchos están desaparecidos, otros llevados cadáveres a sus familias; hasta al individuo se le ocurrió la «brillante idea» de desterrarlos en Uganda con la excusa de mandarles para que fueran a aprender un oficio; o sea, para beneficiarse de las becas de Nguema Obiang, había que ser un delincuente.

Mirad por dónde, resulta que uno de los integrantes de la Banda de los 8 machetes es nada más y nada menos que un sargento de la gendarmería destinado en Acurenam, el cual para seguir cometiendo sus habituales fechorías y crímenes no ha tenido que ir lejos sino que quiso atacar a su compañero mientras ese dormía en su casa con un machete de grandes dimensiones, por suerte la víctima que fue más fuerte, le redujo, le propinó una paliza y le arrebató el machete con el que le iba a matar, según lo que dice en el video que circula por Internet.

No se trata de un hecho puntual, aislado, todo el mundo sabe, es un secreto a voces de que detrás de los robos, crímenes y agresiones que se cometen en el país, son causados también y sobre todo por los uniformados ya sea para robar porque están mal pagados, ya para violar, seguir con sus rituales satánicos o para ajustar las cuentas; algunas veces son sorprendidos como en el caso de Acurenam, otras veces lo hacen en plena luz del día y de forma indisimulada como Jesusín y su cuadrilla de malhechores que llaman agentes de tráfico. Lo más aberrante es que las únicas competencias que le son encargadas o delegadas a Teodorico Nguema Obiang Mangue además de Vicepresidente de su padre, son la defensa y la seguridad; y ahí él es incapaz de poner orden; la defensa y la seguridad hacen aguas en Guinea Ecuatorial, ni existe ejército como tal, ni el país está defendido; la seguridad solo existe en la mente de la gente. Hablar de la seguridad en el país es un insulto; nadie está a salvo de ser agredido, asaltado, violado, macheteado; las muertes misteriosas y desapariciones inexplicables suceden a diario, gente macheteada, se ve sangre por todos lados, pero ni la policía, ni la gendarmería hacen nada, les tiene sin cuidado, son los mismos familiares y los vecinos quienes se encargan de buscar a sus seres queridos; a lo único a que se encargan y se dedican los cuerpos y fuerzas de la (in)seguridad del Estado es la intimidación, las torturas y los secuestros de los opositores para preservar el poder de la familia Obiang y compinches.

Como decimos los fang: MBOT ELANG ETOK ÑINÁ AH KE DJIMAN ADJAB, lo que quiere decir: uno con escasas facultades en cambio pretende mandar y dirigir a todos y estar en todo. Desde que ese Niño – Grande ocupó el sitio de su padre que se está apagando por momentos, está en todo, de mete en todo y con todos; ha despojado las escasas competencias y funciones que tenían los inservibles e inútiles ministros de su padre; él solo se ocupa de todo, dicta y lo ordena todo. Ahora ha convocado a los directores de la empresa nacional nacional de electricidad (SEGESA) y el INSESO para pedirles las cuentas del por qué funcionan mal, sus empleados no cobran; anuncia la creación de una auditoría, otra más, para saber el estado de sus cuentas y avisa la decisión que ha tomado para privatizar SEGESA sin haberlo consultado con el ministro del rango ni llevar la idea en el consejo de ministros; Guinea Ecuatorial es el único país del mundo que sus ministros se reúnen como mucho dos veces al año.

Menos mal que nada de lo que dice lo cumple, tampoco ha resuelto ninguno de los problemas que acechan el país como la corrupción, la delincuencia, la violencia, la pobreza, el paro, la falta de la sanidad y la falta de medicamentos…

Hasta aquí, que se sepa, los Ministerios de la defensa y la seguridad todavía no han pronunciado sobre el intento de asesinato al gendarme de Acurenam, las televisiones Asonga y Guinea Ecuatorial tampoco hacen eco de ese tipo de incidentes, no es noticia, es lo habitual.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

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