Columna de vehículos de la Gendarmería Nacional con las luces encendidas recorre una calle de Baney, al norte de la isla de Bioko

La paciencia de los guineanos nada tiene que ver con la de Job, más bien es una desidia por lo tanto, un pecado

Job aguantó por fe. Los guineoecuatorianos aguantan por miedo y resignación, y esa pasividad, según José Eugenio Nsue, mantiene en el poder al régimen de Obiang.

Share your love


Por José Eugenio Nsue


La historia de Job narra la vida de un hombre justo que enfrenta una terrible prueba de fe tras perder a su familia, sus riquezas y su salud.

Job vivía en la tierra de Uz; era un hombre recto, temeroso de Dios y de gran riqueza (con miles de animales y diez hijos). En un solo día, Job lo pierde casi todo: sus rebaños son robados o destruidos por fuegos y vientos, y sus diez hijos mueren cuando se derrumba la casa en la que estaban reunidos. A pesar del dolor, Job no maldijo a Dios, sino que le adoró diciendo: «Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendecido«. Tres amigos (Elifaz, Bildad y Zofar) fueron a visitarlo y se quedaron en silencio siete días. Después, argumentando bajo la idea de la justicia retributiva: ‘aspiraban que Job debía recibir un castigo igual por los pecados cometidos y para expiarlos, se le exigían que se arrepintiera. Job defendió su inocencia y se preguntaba por qué los justos sufren constantemente, mientras el cielo (donde se supone que es la morada de Dios y paraíso), parece que guarda silencio…, todo cristiano conoce el final de esta historia sagrada.

Nada de esta historia de Job tiene que ver con lo que pasa en Guinea Ecuatorial y con los guineanos. Su paciencia es más bien absurda, dejadez, una verdadera desidia agravada con la cobardía, la ignorancia y el pánico. Los guineoecuatorianos nunca son conscientes de que todo lo que no han conseguido o, habiéndolo conseguido con sudor y lágrimas, se lo quita de sopetón el régimen de los Obiang; los hijos que sí paren como conejos y no quieren responsabilizarse muchísimos padres ( más del 90% de los hijos nacidos en Guinea Ecuatorial no son ni queridos, ni deseados; más del 80%, tampoco son de los padres que se les atribuyen); esos no mueren ni sufren porque ha habido un accidente o una catástrofe natural; los matan el régimen, los Obiang por acción o por omisión. Los padres sufren desde que nacen en el país sin saber por qué; viven inhumanamente, sometidos, torturados, esclavizados de forma inmisericorde sin saber por qué; a pesar de esta cruda y triste realidad, ahí están clamando al cielo, echando la culpa a Dios, o esperando a que Él venga a salvarlos.

Los males y las desgracias de Guinea Ecuatorial, lo que padecen o consienten los guineoecuatorianos, son causados por los Obiang, y los guineanos no pueden considerarse solo como víctimas porque conocen los que lo hacen y, a pesar de ello, los apoyan y también a su régimen.

Lo más llamativo de la historia de Guinea es que ni siquiera los mismos parientes que llevan gobernando, mandando en el país desde su independencia en 1968, se han dado cuenta de que no son personas cabales por lo que no son aptos ni están facultados para dirigir no una nación, ni siquiera sus propias familias; carecen de facultades más elementales; no son capaces de pensar para el bien común, ni nada positivo; no saben lo que significa una sociedad ni conocen sus normas de convivencia; ‘nemo dat quod non habet‘, dirían los latinistas. Macías Nguema Biyogo era un esquizofrénico y paranoico; su sobrino, Obiang Nguema Mbasogo, un maquiavélico y psicópata; ahora su hijo, Nguema Obiang,Tontorón (hijo de Obiang y nieto de Macías); además de inculto, es un adicto. Con estos antecedentes inherentes y consustanciales en su ADN; ¿cómo explicamos que son los que dirigen el país?

Guinea Ecuatorial, desde su independencia nunca ha tenido una estructura de nación, dirección o un rumbo concreto, tampoco camina hacia la fraternidad y sin separación para la construcción de un Estado; los gobernantes, además de amargar las vidas de sus gobernados con intimidaciones, secuestros y asesinatos; de ahí la gran decepción porque no se ve por ningún lado, desde la independencia, ni el bienestar social, ni ningún avance o desarrollo en sanidad, educación o en el respeto a la dignidad y los derechos humanos. Cada año que pasa, parece que en lugar de avanzar, Guinea involuciona, el año anterior parece mejor que el presente.

De lo que va de este año 2026, los apagones, la falta de gas y de combustible, se triplican, están siendo el pan nuestro de cada día. El que no haya gas, petróleo, gasolina o luz en plaza, forma ya parte del paisaje nacional y los hogares y familias guineanos están resignados. Frente a esta realidad, el modus operandi del triunvirato que gobierna y somete al pueblo es el mismo: el Padre moribundo Obiang disuelve sus gobiernos inútiles, insulta a sus miembros llamándoles incompetentes e inservibles para acontinuación, volver a nombrar exactamente a los mismos borregos y siervos para que nada cambie, todo siga como está si no pueden empeorarlo; al sucesor, su hijo, el Vicepresidente de su padre, Nguema Obiang, por su parte convoca a los mismos palmeros y cortesanos, hace como que se enfada con lo que está pasando en el país, da órdenes que nadie toma en serio ni en cuenta porque todos saben que es un payaso y tonto; y la madre, la consorte del padre, pasa de todo y sigue con su ‘dolce vita’; a pesar de contar con todo un Gabinete con Directores Generales como si constituyese ella sola un Ministerio o una institución del Estado, no le interesa ni le importa lo que pasa en el país.

En este pasado 12 de octubre, el día más grande de la nación, día de la ‘independencia‘, Malabo llevaba días paralizado literalmente porque no había combustible; los pocos que trabajan y dependen de los taxis y otros que tienen vehículos propios; los niños, estudiantes, enfermos y ciudadanos que también dependen de los taxis, no podían desplazarse. Hasta ha habido sacerdotes que no pudieron decir misas en sus parroquias ni asistir a los enfermos por el mismo motivo: la falta de combustible; a lo largo y ancho de las calles carreteras se ven aparcados cientos de coches, otros centenares colapsan los surtidores. Seguramente, el que no haya habido el tradicional desfile militar que todos los paises organizan por tal motivo, obedeció a la falta de combustible, a parte de que tampoco queda dinero con el que celebrar nada. Por no haber dinero, muchos trabajadores y funcionarios, no cobran y cuando lo hacen con mucho retraso.

No hay derecho a que un país productor de gas y petróleo esté a oscuras y paralizado por falta de combustible y gas una y otra y otra y otra vez; y lo que se le ocurre al actual ‘Mandatario’ del país, es recomendar a la población de desplazarse a pie, reducir el uso de los vehículos o ir a nado si quiere ir al continente, Annobón o a alguna de las otras islas.

Lo que deberíamos preguntar y preguntamos: ¿qué le importa a los guineanos para que de una vez se despierten; ya que dicen ser creyentes y practicantes, digan como el justo Job: «por qué los justos sufren mientras que el cielo parece guardar silencio«? ¿Qué tiene que pasar en Guinea Ecuatorial para que los guineanos digan que lo que viven, les pasa y los someten, es intolerable, inaceptable y hay que decir basta?

Pasan los días y los años y nada cambia, todo empeora; los únicos que creen que viven y se permiten desplazarse y hacer excursiones, son los Obiang, sus allegados y los Miembros del Gobierno; mientras la sociedad languidece, se paraliza y está desquiciada. No hay derecho.

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

Comparte tu aprecio
RadioMacuto
RadioMacuto
Artículos: 1503

Actualizaciones del boletín

Introduce tu dirección de correo electrónico para suscribirte a nuestro boletín

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *