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Por José Eugenio Nsue
Tan mucho que me esfuerce en entender y comprender a los guineanos de la República de Guinea Ecuatorial, más me cuesta conocerlos lo que me ha llevado a calificarlos de humanoides porque su comportamiento y sus actuaciones distan mucho de parecerse a los del resto de los humanos; su naturaleza nada tiene que ver con la humana. Los guineoecuatorianos tienen aspecto humano, caminan como los humanos; se visten, hablan más o menos, comen y beben igual que el resto de los humanos, pero piensan, pensamos; actúan, actuamos; y viven, vivimos como unos extraterrestres. A los hechos me remito:
El guineano vive permanentemente en una continua contradicción, dice una cosa y hace exactamente la contraria; se queja amargamente de la situación a la que se atraviesa y la suerte que ha tocado a los suyos; él, ella misma sin trabajo y si trabaja no cobra y si cobra, cobra una miseria y a destiempo; sus hijos, sobrinos y nietos no pueden salir a estudiar por falta de becas y los que lo hacen milagrosamente, una vez vueltos al país nadie les ofrece la oportunidad de trabajar y así acaban mendigando y volviéndose locos por desesperación. Muchos se mueren o ven morir a los suyos por falta de atención médica; los hospitales brillan por su ausencia y no hay medicamentos, y si no tienen dinero en efectivo no pueden ser atendidos; hasta secuestran los cadáveres en los depósitos hasta que las familias pasen a pagar para poder dar santa sepultura a los suyos (muchos de los que colaboran, sostienen y defienden este régimen están llenando los hospitales occidentales donde agonizan, no son capaces de quedarse en los hospitales y clínicas que decían que eran los mejores del continente). Muchos niños no van a clase porque sus padres no pueden sufragar los gastos escolares, bastantes pasan hambre y muchas madres se ven obligadas a prostituirse para poder alimentar y sacar adelante a los suyos; muchas parejas, hombres y mujeres, se ven obligadas a abandonar sus hogares para ir a acompañar, aplaudir y a servir a los mismos que les tratan como perros…, en cambio son los mismos que cantan y reiteran su inquebrantable adhesión al gran movimiento de masas, el PDGE.
Desde hace tiempo se viene escuchando de boca del noventa por ciento cánticos con el estribillo: «ÁTOK MANING ABÈ, ÁTOK MAWÚ DZEIÑ, ÁTOK MAÑÚ BEBÍ…PDGE ÉÑÈ MAVOT» (aunque malvivo, a pesar de pasar hambre y aunque como mierda…, voto y votaré solamente por PDGE).
Los que piensan y actúan así, ¿se les puede tomar por víctimas, o más bien son verdugos o sádicos? ¿Por qué hemos de seguir compadeciéndonos de ellos, de sus desgracias cuando ellos mismos son los artífices de sus propias calamidades; están a gusto que se les trate así y lo celebran? ¿Qué otra especie humana, en su sano juicio, puede cantar, servir, obedecer y admirar a aquel o aquellos que les trata como unos bichos tal como lo hacen los guineanos? Mientras están siendo arrastrados por el suelo por el régimen al que cantan, vitorean y alaban, al mismo tiempo piden que se les ayude desde el exterior como si ellos mismos no pueden ni deben primero velar y buscar su propio bienestar y el de los suyos. Los hay quienes caminan kilómetros y kilómetros bajo la lluvia y un sol de justicia para ir a cantarle a Oda Oda Ecoro y su caterva hambrientos y enfermos para luego llamar a sus parientes que están en el extranjero buscándose la vida para pedirles que se les mande dinero para curarse y poder comer.
Desde luego, me parece que los guineanos, además del Síndrome de Estocolmo, somos sádicos; en lugar de víctimas, somos verdugos de nosotros mismos; nos gusta sufrir y mentimos cuando nos presentamos ante el mundo como víctimas de la dictadura de la familia de Obiang; mentira cochina. Nosotros mismos somos los artífices de nuestro mal dormir cuando somos incapaces de luchar, velar, defender por lo menos nuestro honor y nuestra dignidad; ¿dónde se quedó la dignidad del guineano?
Que el PDGE nos siga tomando el pelo y que sigamos bailándoles el agua. Pobres mentales somos los guineanos; ¡¡cuánta razón tiene el vetusto rey Obiang; cómo conoce al guineano!! Esto es incomprensible e intolerable, lo nuestro.
Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?
Es como un virus, el no alabar al
P…artido
D…emoníaco de
G…uinea
E…cuatorial
hace que muchos de sientan menos hombres, desprotegidos y sin huevos. El ser de la oposición es sinónimo de muerte, rechazo, humillaciones y ostrabismo.
Ese país será peor que Irak o Lybia.
Que Dios me dé vida para ver el final de todo este desmadre.
Señor Eugenio,
Un analisis bonito podemos hacer todos, pero no todos podemos plantear un plan de accion para paliar las situaciones.
La estrategia de Obiang ha sido simple: MANTENER AL PUEBLO EN LA IGNORANCIA (SIN EDUCACION), MANTENERLO HAMBRIENTO (SIN TRABAJO) Y MANTENERLO ENFERMO (SIN HOSPITALES DIGNOS)…
HACE FALTA UN PLAN DE ACCION!!!!!